Islas Galápagos. Parte III. La Fragata Magnífica

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Antes de continuar, he de decir que esta entrada de blog es muy personal y por tanto especial para mí. Desde que era pequeño, siempre he tenido asociada la imagen de la fragata (el ave) - con su característico globo rojo en la la garganta -, con los documentales televisivos de naturaleza que siempre me han gustado tanto. Para mí la fragata era (y sigue siendo), un símbolo de esa naturaleza lejana y salvaje que se mostraba en esos documentales, aves de lugares lejanos y exóticos que nunca me imaginé (ni me lo propuse) que algún día visitaría.

Así que, que mejor manera de comenzar esta entrada con una foto donde congelé a esta ave en una pose que muestra la "magnificencia" que para mí tiene la fragata (magnífica):

Fragata magnífica
Fragata magnífica

Fragata magnífica es el nombre común de un ave, no sólo de un tipo de embarcación veloz 😊. Tiene muchos otros nombres en español, como rabihorcado o tijereta, debido a la forma de su cola. Su nombre científico es Fragata magnificens. Se trata de una ave marina magnífica de verdad, de gran tamaño (casi dos metros y medio de envergadura alar), muy común en el océano Atlántico a ambos lados del mismo, desde Florida en Norteamérica a Cabo Verde en África, siempre en latitudes tropicales. Su distintivo más característico es el gran globo de piel que los machos tienen en sus gargantas y que inflan con aire. Este globo adquiere una fuerte coloración roja en época nupcial.

Macho hinchando su saco gular
Macho hinchando su saco gular

Sólo los machos tienen la llamada "bolsa gular" y, como os podéis imaginar, su función no es otra que servir de reclamo para el apareamiento. Tuve la suerte de llegar a esta zona de cría en la Isla Seymour Norte de las Galápagos precisamente en la época en que ya había comenzado la cría de los pollos nacidos hacía pocos días (en Julio). No obstante, los machos, una vez han terminado los apareamientos y comenzado los cuidados de los recién nacidos, todavía conservan en toda su magnificencia sus bolsas gulares, y siguen exhibiéndolas y haciéndolas sonar durante semanas.

Macho haciendo gala de bolsa gular
Macho haciendo gala de bolsa gular

Este globo de piel roja, que el ave hace inflar con aire, no sólo es llamativo visualmente, sino que además sirve para hacer un sonido muy característico, haciendo de caja de resonancia cuando está inflado, en lo que parece un tamborileo. No pude resistirme a filmar un pequeño vídeo para registrar tan llamativo reclamo:



Precisamente como visité la isla en época de cría, pude ser testigo de un hecho de esos que constituyen pequeños y maravillosos detalles que nos depara la naturaleza. Se dice en la literatura científica sobre el comportamiento de estas aves que tanto macho como hembra cuidan del huevo - siempre es un huevo por puesta - mientras dura el periodo de incubación. Una vez nace la cría, el macho abandona el nido, siendo la hembra la que se encargará de alimentar y proteger al pollo hasta que alcance su primera madurez. El día que visité Seymour Norte, eso era un infierno, debido al elevado calor causado por un potente sol ecuatorial, y más en mitad del día. Pude ver a un macho de fragata proteger a una cría dándole sombra con su propio cuerpo, en una tierna escena. Un recordatorio más de que el comportamiento de las aves no responde a matemáticas exactas.

Protegiendo a la prole del sol abrasador
Protegiendo a la prole del sol abrasador

Otro pollo de fragata, atento al cielo y esperando a que llegue su madre con alimento
Otro pollo de fragata, atento al cielo y esperando a que llegue su madre con alimento

La pequeña isla Seymour Norte, en el archipiélago de las Galápagos, es uno de los mejores lugares del mundo para observar de cerca y fotografiar fragatas, sobre todo cuando están criando. Y como muchas otras especies en Galápagos, las fragatas no muestran temor al ser humano (no lo han aprendido), que es lo que facilita el poder observarlas tan de cerca, incluso en sus nidos. Esto me lleva a enviar desde aquí un recordatorio importante a todo el que lo lea, y que nunca está de más repetir: debemos ser siempre muy respetuosos con el medio natural y los seres vivos que lo habitan, y extremadamente cuidadosos de no molestar a éstas ni a ninguna ave y resto de seres vivos allí presentes, ni alterar de forma alguna el entorno. Estas visitas a la isla se realizan con la asistencia (y vigilancia) de un guía estatal cualificado, casi siempre un biólogo con experiencia en las Galápagos, y nos dan permiso para realizar la visita siempre y cuando se cumplan ciertas normas (por ejemplo, no acercarse a menos de dos metros de ningún ejemplar), cuyo propósito no es otro que el de proteger y preservar una naturaleza única, compaginándolo al mismo tiempo con un beneficio económico parte del cual se invierte en la protección medioambiental de las islas. Un efecto adicional de esta actividad turística, en equilibrio siempre difícil entre protección y rentabilidad económica, es que ayuda a difundir y divulgar de primera mano las maravillas naturales de las Galápagos. Lo dicho anteriormente, desde luego es aplicable a cualquier lugar del mundo donde nos encontremos: más vale no hacer ningún daño a la naturaleza que conseguir una "buena" foto. El individuo fotografiado y su bienestar (en el sentido de no alterarle de ninguna forma), es siempre lo más importante.

Aunque el saco gular esté desinflado, estos ejemplares macho de fragata siguen siendo magníficos
Aunque el saco gular esté desinflado, estos ejemplares macho de fragata siguen siendo magníficos

Las fragatas magníficas en vuelo están presentes por todas las islas Galápagos, no sólo en Seymour Norte, que es donde es más fácil verlas posadas. De hecho, en vuelo ya las había visto anteriormente, pero tenía la espinita clavada, desde que estuve en Costa Rica, de no haber podido observarlas de cerca en tierra firme. Pasan casi todo el día volando entre islas, muy atentas a robar presas a otras aves en vuelo - son muy conocidas por este comportamiento - ya que las fragatas no pueden sumergirse en agua para pescar, si pueden evitarlo. Al igual que los cormoranes, de los que son primos no muy lejanos, se trata de aves marinas cuyas plumas no son impermeables, y mojarse les puede suponer ser incapaces de levantar el vuelo de nuevo, lo que se ve aún más agravado por el hecho de que sus cortas patas les hace difícil despegar desde lugares no elevados (como sería intentarlo desde la superficie del mar).

Ejemplar macho en vuelo
Ejemplar macho en vuelo

Un ejemplar joven, todavía con la cabeza blanca y resto de plumaje en tonos marrones
Un ejemplar joven, todavía con la cabeza blanca y resto de plumaje en tonos marrones

Muchas de las personas que visitan las Islas Galápagos y arriban a ellas por Isla Baltra (al norte de Santa Cruz), como fue mi caso, tienen un recuerdo especial de las fragatas. Y es que dicen que la primera impresión es la que cuenta. Lo primero que uno ve de Galápagos cuando llega allí por Isla Baltra y se dirige a Santa Cruz, es la bella estampa del canal de Itabaca (que separa Isla Baltra de Isla Santa Cruz), un lugar donde el mar tiene unos preciosos tonos turquesa y donde fragatas, pelícanos y otras aves marinas sobrevuelan tu cabeza. Otro bello e impresionante lugar donde pude observar a las fragatas en vuelo fue en el islote León Dormido, cercano a la isla de San Cristóbal:

Fragatas sobrevolando León Dormido
Fragatas sobrevolando León Dormido

Por último, cabe decir que la magnífica es una más de las 5 especies de fragatas que existen en el mundo, todas ellas en la familia de las Fregatidae. Para despedir este artículo, otra foto más, a cuerpo entero, de un macho adulto de fragata. Simplemente, magnífico.

La fragata magnífica
La fragata magnífica





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